viernes, 15 de marzo de 2013

Otro muerto más

En este caso otra muerta, compañera de estudios y prima muy lejana, según creo. Son ya cinco conocidos perdidos en lo que va de año, más otros dos que están luchando contra el cancer. Todos de mi edad, más o menos. Lo que me convence de que no merece la pena luchar. La partida está perdida.

Y sí mereciese la pena luchar, ¿por qué lo haría?, o mejor, ¿por quién?

La primera respuesta es por mi mujer y mis hijos. Pero es una respuesta errónea. Ellos son fuertes y ninguno de los tres me necesita ya. Incluso sería un doble error. Ahora aún me respetan, pero en cuanto me vaya degradando, puedo perder hasta eso. Y me sería insufrible sentir esa pérdida.

Busquemos más opciones. El resto de mi corta familia. Sí, por eso sí merece la pena. Sobre todo por mi padre que no lo entendería, porque ningún padre puede entender la muerte de un hijo antes de la suya. Por eso trato de aguantar. Pero, esta último lazo que me ata tiene un plazo, porque, lamentablemente seré liberado pronto de él.

Y ¿qué más hay afuera?. Poco. Sólo dos amigos de verdad. Y uno de ellos me ha fallado en el momento en que más lo necesitaba. O quizás me hice demasiadas ilusiones y no entendí que su amistad, desde su punto de vista, era más liviana.

Otro muerto más. En este caso soy yo, que ya lo estoy anímicamente.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Más apariencias

Cada día aparento más lo que no quiero que los demás sientan que siento. Es decir, cada día me siento una persona más falsa. Yo diría una peor persona.

Me fastidia mucho esta situación. Nunca me he sentido, ni creo que haya actuado como mala persona en mi vida.

Creo, o estoy casi seguro, que profesionalmente nunca lo he hecho. Y en el plano personal y familiar no tengo ninguna duda.

Y ahora, me siento mal. Me de la sensación de que estoy escondiendome a mi mismo a los demás, sobre todo a los más próximos. Por miedo a su rechazo o a que no lo comprendan. O qué no quieran entender que me quedan tres meses y que no quiera decirlselo más claro para que ellos no se preocupen.

Ya he perdido alguna amiga. Y tal como lo estoy haciendo, perderé al resto pronto, amigos y amigas. Y luego a la familia, que será lo más duro. Pero eso es mejor a la opción de que sufran más adelante.

Si cuando esto acabe ya nadie me quiere, tampoco nadie me extrañará después. Y yo tendré una carga menos que soportar.

Hoy no me siento con fuerzas para decir buenas noches, sobre todo, porque está a punto de nevar, y tengo frío.

Y lo peor es el frío que siento dentro de mí

martes, 26 de febrero de 2013

Cuanto más optimismo aparento, más triste me siento.

Es muy fácil encerrarte en tí mismo y darte vueltas a tu alma hasta que la aprietas tanto que la ahogas. Sobre todo si te ayuda el entorno. En un mes son tres personas conocidas de mi edad las que han muerto y a dos más le han diagnosticado un cáncer.

No es miedo a morir, que es lo que menos me importa. Es la pérdida de cobertura. De entorno. Parece que todo está ligado. Decaes físicamente y también emocionalmente. Necesitas cada vez más sentimientos intensos y encuentras más vacío alrededor.

Te refugias en tí mismo y te ves más vacío. Tu alma está ya estrangulada.

Y con un cuerpo maltrecho y un alma moribunda, caminas por la calle con la sonrisa cada vez más forzada, sabiendo que, antes o después, alguien se dará cuenta y descubrirá tu decrepitud, y que no podrás soportarlo.

La única esperanza es que no sea mañana, si no al menos, unos días más tarde.

domingo, 17 de febrero de 2013

He hecho un último intento hoy por arreglar una cosa importante personalmente y que me quita el sueño. Como esperaba, no ha funcionado. Ya estoy definitivamente solo. Sólo pienso en como será el final, y sobre todo, en cuando.

Mantengo, con mejor habilidad que nunca, mi apariencia más optimista. Nadie debe saber como me siento. Bueno, no es cierto. Hay sólo una persona que lo sabe, pero es la única persona que no lo quiere saber. Y hay otra que lo sospecha, pero no quiere tampoco oírlo, así que no se lo puedo decir.

Para los demás, estoy alegre y contento. Hoy hasta he ganado una brillante partida de ajedrez. Y oficialmente, estoy haciendo muchos planes de futuro. De un futuro que sé que no es para mí. Engaño a todos mientras me engaño a mi mismo.

El problema principal es que no sé la fecha. No sé cuando todo va a fallar de una vez. Sólo sé que será pronto. Más que saberlo, lo siento. Pero el sentimiento es difuso, y no permite ver una fecha en el calendario.

Y eso es desagradable. Esa indefinición me deja un mal gusto en el estómago. Una ansiedad. Y una sensación de que cuando llegue el momento, no podré dejar las cosas arregladas y despedirme de todos vosotros.

Me doi cuenta de lo ridículo de este blog. Seguro que no podré enviaroslo a tiempo.

Me río de mí estupidez al tiempo que os deseo buenas noches.

sábado, 16 de febrero de 2013

Mis ilusiones mueren día a día.

Ya no sé qué más hacer. No tengo respuestas, y, lo que es peor, ya se me acabaron las preguntas. Cada vez me siento más sólo. Cada vez más olvidado. El último hachazo (del que hablaba ayer) ha sido muy duro y me ha partido por la mitad.

Espero uno nuevo esta semana. Y puede ser el último que soporte.

Buenas noches. Ya no puedo añadir nada más.

viernes, 15 de febrero de 2013

Hoy acabo de desnudar mi conciencia con un correo a la última ilusión que tengo, y que, por supuesto, no me ha contestado. No esperaba menos, ni tampoco más. Pero creo que esta vez va a descontar muchos grados de vida, quizás más de los que puedo soportar. De todos modos no cambio el marcador de vida antes de recibir una respuesta, si la recibo.

Cada vez me siento más solo, más triste y más acabado. Es dificil afrontar tanta desazón, tanta falta de horizontes. Estoy anímicamente muerto. E intelectualmente agonizante.

Sólo me falta un pequeño empujón para dejarlo todo. Y sé que llegará antes de Junio. Será algo mecánico, como un accidente, o será una enfermedad. Pero será.

Ya soy un zombi, en todos los sentidos. Y los zombies no estamos completamente vivos.

Buenas noches y espero que no os pase lo mismo a vosotros nunca.

jueves, 14 de febrero de 2013

Cada día me cuesta más seguir con vida.

Dicho así, suena muy fuerte, pero es la realidad. Más decepciones y menos ilusiones.

Hoy he tenido una fugaz ilusión antigua, que no puede ser permanente, y a la vez, una gran decepción más importante, porque era una de las ilusiones que me sostenía. Balance: +1 -5 = cuatro puntos de vida pérdidos.

Me quedan menos de cuatro meses, y empiezo a sentir la presión del tiempo. ¿Qué hago? ¿Lo apuro, como un loco, incumpliendo mis normas de vida? ¿Lo dejo pasar, y disfruto de lo poco que se puede hacer con él?

Vuelvo a decir que si esto fuese un blog real os pediría consejo, pero este sólo es un blog póstumo.

Buenas noches, que ya no me atrevo a decir buena suerte.

martes, 12 de febrero de 2013

Más alegrías y más penas

Empecemos por lo malo: Otro, en este caso otra amiga, de mi edad, muerta la semana pasada y otro amigo con un cáncer del que tiene que ser operado. Dos grados menos de vida que se acumulan.

Y sigamos por lo bueno: un maravilloso viaje, del que os hablaba en la entrada anterior, y que empezó fantásticamente y me creó unas nuevas ilusiones que hacía tiempo que no sentía, pero, como no podía ser de otro modo, quedó en menos. Balance positivo, y sin duda inolvidable, hasta que todo se me olvide, pero incompleto.

Y todo por la falta de confianza en el futuro, que ya siento que no existe. Y cada día más. Quizás durante el viaje gané dos o tres grados de vida, pero al final y a la vuelta, casi los perdí.

Y ¿por qué? Pues por esa falta de confianza: no puedo acometer nada nuevo, porque sé, cada día estoy más seguro, de que no tengo tiempo para realizarlo. Y si, además, algo nuevo implica un riesgo, con menos motivos. Prefiero seguir bajando la cuesta, cobardemente, de mi vida.

Todos los días me planteo volver a impulsarme, pero siempre me vuelvo atrás. Y todos los días pasa otro día, con lo que me queda un día menos, y me queda menos impulso. Y todos los días ilumino nuevas ilusiones, pero cada vez son menos plausibles, más oníricas, más imaginarias.

Todos los días pasa otro día, y mi temperatura vital sigue bajando.

Buenas noches y, como siempre, buena suerte.

viernes, 1 de febrero de 2013

Una semana intensa

Esta semana ha sido intensa, tanto para lo bueno, como para lo malo.

Para lo malo, por la agravación de la debilidad de mi padre, que ya está a punto de convertirse en otra cosa distinta de lo que fué mi padre, y que incrementa, a la vez la debilidad de mi madre que es quién le sostiene.

Sentir esa situación me baja otros dos grados de vida.

Para lo bueno, que sentí durante unos días una ilusión que hacía tiempo que no sentía, pero que al final quedó en nada. El placer de sentirla fué tan intenso que cuando, al fin, se desvaneció, su rescoldo permaneció en mí, como una esperanza, como una quimera a la que aferrarme en mis sueños.

Sé que no es más que una ilusión, que, de realizarse, podría subir mi temperatura vital. Pero como es falsa, sólo la mantiene. Y eso no es poco. Y por ello, la aprecio, la deseo y la imagino posible. Aunque se que no tiene ningún viso de realidad.

Me quedan poco más de cuatro meses. Y no sé como utilizarlos. Si con locura o con mesura. Si con exaltación o reflexión. Si con paciencia y resignación o con todo lo contrario.

Si este fuese un blog real os pediría consejo, pero sólo vais a leerlo cuando ya no me podáis ayudar, así que no merece la pena.

Esta noche, si me lo permitís, voy a desearme buenas noches y buena suerte a mí mismo, que falta me hace.

martes, 22 de enero de 2013

Hoy me he enterado de la muerte de un compañero del colegio, de mi edad. No tenía relación directa con él desde hace años, pero teníamos amigos comunes. Acababa de cumplir los cincuenta, y a mí me faltan ya menos de seis meses.

La parte buena es que fué bastante rápido. Sólo seis meses desde el diagnóstico hasta el fin. La parte mala es que, quizás, tenía una interesante vida por delante, o quizás no. Ni él, ni yo, lo sabremos nunca.

Desde mi perspectiva, seis meses es bastante tiempo, pero no demasiado. Yo prefería seis días, a tiempo de despedirme de la gente que quiero, que no son tantos, pero sí muy queridos, y que sois todos vosotros. Seis horas sería demasiado apresurado y me crearía una ansiedad que no quiero tener en ese momento.

Hoy he estado pensando en qué pensaría hace seis meses cuando le dieron el plazo establecido para su vida. Y en qué pensaría yo en esa misma situación, que por otra parte, es en la que estoy, aunque nadie me haya firmado en un informe médico.

Y esa reflexión me ha llevado a confirmar el objeto de este blog, que es el de transitar tranquilamente por este periodo, sin más. Morir es sólo el fin de un proyecto de vida. Por lo menos, hay que hacer un buen cierre de proyecto y cumplir plazos.

En todo caso, la noticia de la muerte de mi compañero de colegio ha supuesto otro grado menos de mi temperatura de vida.

Buenas noches y buena suerte.

lunes, 14 de enero de 2013

De vez en cuando tienes una nueva ilusión.

Pero es, cada vez, una ilusión más pequeña. Los grados de vida bajan constantemente y empiezas a pensar más en mantener la temperatura vital y no enfriarte más, que en conseguir esa ilusión que te calentaría la vida mucho mucho más, pero que sabes que solo durará un poco de tiempo.

Eres viejo, y lo asumes. Sabes que tu cuerpo, diseñado para funcionar cuarenta años, empieza a fallar, y por mucho mantenimiento que le apliques, terminará fallando. Un cáncer, un infarto, un problema renal. Y tu cerebro, lo mejor que tienes y el elemento de tu cuerpo mejor diseñado para durar, también puede fallar por un Alzheimer que volverá a sumirte en la infancia.

Pero cuando aparece una nueva ilusión, te aferras a ella con pasión. Tu temperatura vital sube dos grados de golpe, e incluso más. Rejuveneces un poco. Te fijas objetivos a medio plazo (a largo plazo sería ridículo). Te levantas de la cama con más alegría, trabajas con más fuerza, haces más cosas nuevas, sonries más ...

Y, pese a todo, sabes, desde el principio, que no va a durar. Que es una vana ilusión, como la definiría un poeta. Pero te aferras a ella. Y sufres una fiebre puntual de vida.

Y la disfrutas. Pero cada vez menos. Y cada vez es más corta la temporada de fiebre. La subida de fiebre no puede igualar la temperatura vital que tenías hacie diez años. Y las fiebres ya duran cada vez menos.

La vida se apaga. Pero esos puntos de brillo que aún te quedan se aprecian cada vez más en el entorno del ocaso que te envuelve.

Buenas noches y buena suerte.


Lo peor es el frío.

Cuando te sientes triste y solo, lo primero que sientes es frío. Da igual que te abrigues, o que te metas en la cama con dos mantas y con la calefacción a tope.

Sientes frío. Sientes frío mientas esperas una frase amable que no llega, una caricia próxima, un beso que no puede llegar, un email, una sonrisa lejana, una ternura que añoras o en otra que nunca pudiste imaginar.

Sientes frío. Un frío que no cesa, que no te lo quitas de encima. Que se te mete en el cuerpo (lo del alma no es para mí) y te lo deja helado durante tres días hasta que vuelves a respirar hondo y a dejar de pensar en esas ilusiones que, ya lo sabes, no se van a realizar.

Después de olvidarlas, vuelve el calor. Poco a poco. Pero siempre con una rémora: ya has perdido un grado que tu cuerpo, o al menos el mío, no va a recuperar. Un grado menos de vida. Un grado menos de ilusión.

Y cuando se te vuelve a calentar el cuerpo lo intentas de nuevo, y con fuerza. Pero eres un grado más viejo, y eso no tiene vuelta atrás.

Buenas noches y buena suerte
Buenas noches de nuevo y buena suerte, con lo que está cayendo:

Ayer sólo mencionaba a mis amigos y amigas. Y hoy me apetece entrar en detalles. He tenido pocos amigos, de los de verdad, en mi vida. Vamos a dejarlo en uno o dos, como el chiste: ¿cuantas veces has estado en Nueva York?; ¡no me acuerdo, una o ninguna!

Bueno: sí que tengo un amigo de verdad, además de mi padre, y tenía otro hasta hace poco, pero desgraciadamente he has passed away (in the same way I will do very soon). En inglés queda mejor dar las malas noticias.

Sin embargo, he tenido muy buenas amigas. Y en primer lugar tengo que poner a mi mujer, que además de esposa, es mi mejor amiga, pero en la lista puedo poner a muchas más. A algunas las he conocido cuando era muy jóven. A otras después, a alguna hace muy poco. A la última que mencionar es a mi hija, que también es mi amiga, y de las mejores.

Debemos ser muy raros los hombres, porque no conseguimos consolidar las relaciones entre nosotros, mientras que las relaciones con las mujeres se asientan con más facilidad. Debe ser el instinto depredador, o la carencia de inteligencia emocional, o el esceso de testosterona, pero es una pena.

Vuelvo al principio: Buenas noches y buena suerte

jueves, 3 de enero de 2013

Buenas noches:

Ésta es una muy larga despedida, ya  que va durar seis meses. Pero creo que es nejor hacerlo despacio y sin prisas. Son seis meses los que me quedan y los voy a disfrutar todo lo posible.

Todos los que la recibís sois mis amigos, unos más íntimos y otros menos. Pero a todos os quiero.

Siempre supe que la vida es más corta de lo que a uno le gustaría, pero hay que disfrutarla. Mi máxima  siempre ha sido "vive mucho, muere joven y harás un bonito cadaver". Ya sabréis encontrar la película.

He disfrutado de una vida suficientemente agradable, amena, e interesante. La he disfrutado y la he compartido con muchos de vosotros en diferentes épocas. Gracias a todos por vuestra colaboración, aunque suene muy cutre la expresión.

Me quedan seis meses y no me da tiempo a cumplir las tres ilusiones que tenía para completar mi vida. Dos de ellas son privadas y no os las voy a contar. La tercera sí: ir a Nueva Zelanda. Creo que ya no me va a dar tiempo.

Como os he dicho antes: os quiero a todos. Seguiré escribiendo, mientras pueda, y luego, al final, os incluiré en la lista de distribución (que nombre más cutre).

Un abrazo a los chicos y un beso a las chicas.