lunes, 14 de enero de 2013

Buenas noches de nuevo y buena suerte, con lo que está cayendo:

Ayer sólo mencionaba a mis amigos y amigas. Y hoy me apetece entrar en detalles. He tenido pocos amigos, de los de verdad, en mi vida. Vamos a dejarlo en uno o dos, como el chiste: ¿cuantas veces has estado en Nueva York?; ¡no me acuerdo, una o ninguna!

Bueno: sí que tengo un amigo de verdad, además de mi padre, y tenía otro hasta hace poco, pero desgraciadamente he has passed away (in the same way I will do very soon). En inglés queda mejor dar las malas noticias.

Sin embargo, he tenido muy buenas amigas. Y en primer lugar tengo que poner a mi mujer, que además de esposa, es mi mejor amiga, pero en la lista puedo poner a muchas más. A algunas las he conocido cuando era muy jóven. A otras después, a alguna hace muy poco. A la última que mencionar es a mi hija, que también es mi amiga, y de las mejores.

Debemos ser muy raros los hombres, porque no conseguimos consolidar las relaciones entre nosotros, mientras que las relaciones con las mujeres se asientan con más facilidad. Debe ser el instinto depredador, o la carencia de inteligencia emocional, o el esceso de testosterona, pero es una pena.

Vuelvo al principio: Buenas noches y buena suerte

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