viernes, 15 de febrero de 2013

Hoy acabo de desnudar mi conciencia con un correo a la última ilusión que tengo, y que, por supuesto, no me ha contestado. No esperaba menos, ni tampoco más. Pero creo que esta vez va a descontar muchos grados de vida, quizás más de los que puedo soportar. De todos modos no cambio el marcador de vida antes de recibir una respuesta, si la recibo.

Cada vez me siento más solo, más triste y más acabado. Es dificil afrontar tanta desazón, tanta falta de horizontes. Estoy anímicamente muerto. E intelectualmente agonizante.

Sólo me falta un pequeño empujón para dejarlo todo. Y sé que llegará antes de Junio. Será algo mecánico, como un accidente, o será una enfermedad. Pero será.

Ya soy un zombi, en todos los sentidos. Y los zombies no estamos completamente vivos.

Buenas noches y espero que no os pase lo mismo a vosotros nunca.

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