viernes, 15 de marzo de 2013

Otro muerto más

En este caso otra muerta, compañera de estudios y prima muy lejana, según creo. Son ya cinco conocidos perdidos en lo que va de año, más otros dos que están luchando contra el cancer. Todos de mi edad, más o menos. Lo que me convence de que no merece la pena luchar. La partida está perdida.

Y sí mereciese la pena luchar, ¿por qué lo haría?, o mejor, ¿por quién?

La primera respuesta es por mi mujer y mis hijos. Pero es una respuesta errónea. Ellos son fuertes y ninguno de los tres me necesita ya. Incluso sería un doble error. Ahora aún me respetan, pero en cuanto me vaya degradando, puedo perder hasta eso. Y me sería insufrible sentir esa pérdida.

Busquemos más opciones. El resto de mi corta familia. Sí, por eso sí merece la pena. Sobre todo por mi padre que no lo entendería, porque ningún padre puede entender la muerte de un hijo antes de la suya. Por eso trato de aguantar. Pero, esta último lazo que me ata tiene un plazo, porque, lamentablemente seré liberado pronto de él.

Y ¿qué más hay afuera?. Poco. Sólo dos amigos de verdad. Y uno de ellos me ha fallado en el momento en que más lo necesitaba. O quizás me hice demasiadas ilusiones y no entendí que su amistad, desde su punto de vista, era más liviana.

Otro muerto más. En este caso soy yo, que ya lo estoy anímicamente.

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